Nació en Cuba en 1927 y llegó a la Argentina con cinco años, después de perder a dos de sus hermanos. Conoció la pobreza, trabajó desde niño y a los dieciséis encontró en un kiosco un libro de Freud que cambió el rumbo de su vida. Se hizo médico psicoanalista y, siete décadas después, sigue atendiendo pacientes a los 99 años.
Alberto Chab amó, formó una familia, perdió a su esposa, despidió amigos y volvió a empezar más de una vez. Y en ese largo camino encontró su propia manera de tocar la sinfonía de la vida: cuidó el cuerpo y la mente, cultivó los vínculos, conservó el humor, la sexualidad y el deseo, abrazó la tecnología (incluso la inteligencia artificial), siguió aprendiendo y nunca dejó de tener un proyecto por delante.
Esta es su receta personal, nacida de casi cien años de errores, aciertos y aprendizajes. Una manera de encontrar el propio ritmo, cuidar lo que nos mantiene vivos y recordar que, mientras tengamos algo que amar, aprender o esperar, siempre habrá una canción por tocar.